Indigentes digitales

Las redes sociales son un reflejo psicovirtual de la sociedad en la que vivimos, lo creamos o no. En ellas encuentras exhibicionistas, reservados, motivadores, deprimentes, vehementes, cansinos, acosadores, seductores, aburridos, divertidos, didácticos, pesados, insulsos, entretenidos, trabajadores, vagos, protestones, constructivos, destructivos, y un largo etcétera de personalidades con las que llenar tu TL de amigos, y cada vez más, conocidos, con quienes aprender, desaprender, alegrarte, entristecerte, divertirte, enojarte, enfurecerte, indignarte, reirte, burlarte o cualquier uso que desees hacer de sus huellas digitales. Todos ellos conforman una especie de genotipo que acabará conformando el fenotipo de tus redes sociales.

Entre toda esta masa ingente de personalidades virtuales hay una que destaca por su cansinerismo. Es el indigente digital.

La palabra “indigencia” define a aquél que no dispone de los recursos mínimos para su supervivencia, aunque por extensión suele aplicarse a todo el que pide recursos a otros, sin que nos paremos a averiguar si dispone de ellos o no (yo creo que nadie le pide una declaración de bienes a un pobre antes de darle una limosna).

En las redes nos encontramos algunos de estos indigentes, que al parecer deben de carecer de suficientes recursos (económicos, intelectivos, creativos o de tiempo) como para promocionar un perfil, un grupo, una web o incluso un post o un tuit. Conste que yo no repudio a los indigentes digitales, porque yo mismo he sido alguna vez uno de ellos, pero hay comportamientos de la indigencia digital que deben ser repudiados:

  • El que pide de contínuo: Me encanta que me pidas una vez que lea tu blog, incluso dos. O que te retuitee una vez o dos, o te ponga un “me gusta”. Pero quiero que tengas claro que si me notificas continuamente cada vez que haces algo en redes, acabarás fuera de las redes de mucha gente por pesado.
  • El que te manda emails (o mensajes) para que leas su blog: Seguro que tienes uno de los mejores blogs de la blogosfera, y que cada cosa que escribes rivaliza con la prosa de Gabriel García Márquez, pero si quisiera leerte de continuo te tendría en Feedly o me suscribiría a tu blog, ¿no crees?
  • El que te pide que le ayudes a conseguir fans para su perfil/página de Facebook o seguidores para su cuenta de Twitter/Pinterest/Instagram/etc.: Esto es muy grave. Comprendo que quieras llegar hasta 100 seguidores en Facebook para leer estadísticas. Pero ¿el resto? Hay una cosa muy clara en redes sociales: no es mejor el que tiene 10.000 seguidores y solo interactúan 5 que el que tiene 100 seguidores e interactúan 75. Dejemos de medirnos las pollas los followers y empecemos a ver si los movemos con gracia.
  • El que te pide que visites su web para posicionarla en Google: Lo tuyo ya es evolutivo. Te has quedado en la primera versión del algoritmo. El número de visitas es importante, pero más importante es el que tu contenido las atraiga, y eso se consigue poniendo algo interesante en tu web, y no haciendo que la gente vaya a tu web by the face, ni mucho menos pagando dinerales a especialistas en SEO de chichinabo que te llenen la web de enlaces de granja. Cúrrate el posicionamiento.

 

Autor: José Antonio Bravo Mateu

Observador inquieto. Comentarista irredento. Polemista. Me gusta que la gente se haga preguntas, debata, discuta, o lo que sea, con tal de que empiecen a preocuparse por lo que realmente influye en sus vidas y dejen de ser androides sociales para ser ciudadanos conscientes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.