Señor Sabina, lo que usted diga me la sopla

Señor Sabina:

No tengo el gusto de conocerle personalmente. Bueno, no sé si calificarlo de gusto, porque desde los años 80 usted se ha ganado una fama inmerecida como cantautor maldito, pretendiendo ser el Lou Reed madrileño, cuando le hacen falta muchos bocadillos, mucha carretera, muchos chutes de caballo y muchas hostias para llegarle a la altura del bueno de Lou, al que el Rock&Roll Hall Of Fame mantenga muchos años en su gloria.

Por no llegar, no les llega usted ni a la suela a ningún “maldito” real, ni dentro ni fuera de España. Y voy a nombrar unos cuantos como Johnny Cash, Jim Morrison, Elliot Murphy, Steve Marriot, Ian Curtis, Syd Barrett, Warren Zevon, Ian Dury, Iggy Pop, Morrisey, Morfi Grei, Robe Iniesta, Evaristo Páramos, Rosendo Mercado, Enrique Urquijo o Antonio Vega, por no extenderme más, en cuyas letras encuentro más poesía que en sus letras, que siempre han rondado el verso fácil y la floritura innecesaria. Ya ni hablemos de grandes como Leonard Cohen o Bob Dylan. No le dejarían ni tocar la guitarra de acompañamiento a su lado.

Es algo que debe ir en el gen de la meseta: encumbrar a musiquillos mediocres mientras se olvida a los verdaderos padres del movimiento real. Todavía recuerdo, a pesar de mis 45 años, toda la movida de cantautores que surge a finales de los años 70, entre los que sobresale el colectivo La Mandrágora, compuesto por Javier Krahe, usted y Alberto Pérez. Recuerdo una actuación en televisión (en la única que había, mucho mejor que las muchas que tenemos) de las que se me quedaron grabados dos temas: “La Hoguera” de Krahe y una payasada sobre “Men Gave Name To All The Animals” de Dylan cantada por usted que era una gilipollez supina para hacer reir. Podía haber ido firmada por Martes y Trece y hubiera hecho más gracia.

Cuando usted se inclinó hacia lo que llamo “el cuarentaprincipalismo” en plena eclosión de nuevos grupos, a principios de los 80, yo estaba absorto siguiendo todas las corrientes musicales que surgían de, desde y a partir del punk londinense y californiano, con raíces en el underground de la Velvet y en el rock neoyorkino de la CBGB, y en la escena nacional entre grupos que pertenecían a la primera generación que componía en absoluta libertad desde 1936. Pero usted seguía a lo suyo: al canalla de pacotilla, consumidor de whiskies en la barra de un bar de carretera, jugando a colega de quinquis y coqueteando con la gente guapa, con la gauche divine de los Madriles, que es lo que a usted le priva, como a todo artistilla de provincias que se deja caer en el centro en busca de fama y dinero.

A usted la independencia musical le importa una mierda. Siempre ha trabajado para multinacionales. Las mismas que le meten a la gente mierda musical como Justin Bieber. Si el público quiere canciones de amor, se las damos. Si el público quiere un “canalla” se lo damos. Si quiere un taco en medio de un concierto lo ponemos. Porque usted no es un “maldito”. Usted es un “bon vivant”, una sanguijuela. Y por supuesto que no le toquen sus placeres, como ver matar animales. Y ahí es donde me jode que usted se ponga exquisito.

Mire, eso de que “No vayan a los toros si no quieren pero no vengan a tocarnos los cojones” me parece una chulería soberbia, además de una frase que denota insensibilidad absoluta. Le voy a poner un ejemplo para que comprenda que se ha comportado como un gilipollas absoluto.

Durante muchos siglos (tradición), una de las formas de dirimir las discusiones entre caballeros fue celebrar un duelo. A puñetazos, con arma blanca, con florete, con mandoble o con sable, con arma de fuego corta o blanca, pero batirse en duelo, acompañados de sendos padrinos y un árbitro. Supongamos que una asociación de duelistas compuesta por 500.000 personas irrumpe en territorio español y dice que “una tradición tan española, de la cual se han escrito innumerables tratados a lo largo y ancho del orbe, que ha dado origen a deportes como la esgrima o el tiro con pistola, y que se remonta a tiempos inmemoriales como el duelo entre caballeros (y entre damas, vayamos todos y yo el primero por la senda de la igualdad de sexos), debe ser reconocida y sacada de su marginalidad y elevada a Bien de Interés Cultural o Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ya que puede ser una vía de solución para innumerables pleitos que obstaculizan a nuestra Administración de Justicia”.

Entonces me llega alguien y me dice: “Tenga en cuenta que de esta forma estamos legalizando en la práctica el asesinato y las calles de nuestro país se convertirían en el Lejano Oeste o en un continuo campo de batalla”. Mi contestación debería ser “No vayan a los duelos si no quieren pero no vengan a tocarnos los cojones”.

Con su afirmación está cayendo usted en una serie de falacias que hay que desmontar:

– Cuando protegemos a los animales de lidia lo que hacemos es intentar evitar sufrimiento a un mamífero que tiene una capacidad de sufrimiento físico y psíquico equivalente a la de un humano, y con el cual, como mamíferos de superior raciocinio, debemos mostrar empatía y piedad. Y cuando alguien no la demuestra porque le gusta la sangre, otros deben evitarlo, como se evitó con los duelos, las peleas de gallos, los combates de boxeo sin guantes o el derecho de pernada.

– No tratamos de tocarle los cojones a nadie, salvo que se encuentren rebasando los límites de lo éticamente justo, porque lo mismo que ha dicho usted lo podrían decir los militares israelíes (“No vayan a Israel si no quieren pero no vengan a tocarnos los cojones”), los señores de Goldman Sachs (“No compren derivados si no quieren pero no vengan a a tocarnos los cojones”), los capos de la droga (“No vengan a comprar crack si no quieren pero no vengan a tocarnos los cojones”) o los políticos corruptos (“No vengan al Congreso si no quieren pero no vengan a tocarnos los cojones”).

Por eso, señor Sabina, LO QUE USTED DIGA ME LA SOPLA. Siga con sus ínfulas de gauche divine, su whisky quince años, su palco en Las Ventas y su vida de bon vivant, que yo seguiré luchando contra el sufrimiento de los animales.

 

Autor: José Antonio Bravo Mateu

Observador inquieto. Comentarista irredento. Polemista. Me gusta que la gente se haga preguntas, debata, discuta, o lo que sea, con tal de que empiecen a preocuparse por lo que realmente influye en sus vidas y dejen de ser androides sociales para ser ciudadanos conscientes.

22 opiniones en “Señor Sabina, lo que usted diga me la sopla”

  1. gracias. gracias por poner por escrito genialmente lo que muchos pensamos. y gracias por defender a los animales. mil gracias.

  2. Ni siquiera creo que el ejemplo de los duelistas sea tan ajustado. En un duelo intervienen dos personas en plenas facultades mentales que están ahí porque quieren. Al toro no le dejan elegir, ni le da opción real a ganar xD

    En cualquier caso, tocarle los cojones a cierta gente sólo indica que vas por el buen camino.

  3. Leyendo su exposición, es la primera vez que presencio una corrida de la que he disfrutado muchísimo, como si estuviera en el tendido 7.

    Sabina se cree un Miura, un toro bravo ingobernable, un poeta canalla, mujeriego y vividor, cuando realmente es un torito manso, a quien le gobiernan el alcohol y las drogas, de poeta tiene bien poco, ya que es vox populi que él no escribe las letras de sus canciones desde los 90, y canalla sí, muy canalla, más bien diría ruin y miserable, mujeriego de pago y vividor, eso sí que sí, un engañabobos, un consejero con tendencias depresivas es como un bombero con tendencias pirómanas.

    Su voz es inconfundible, cierto, pero por dos motivos evidentes: uno cuando habla para convertirse en adalid del pueblo llano, porque debe pensar que nos importa su opinión y dos, porque he escuchado voces de personas con intervención de traqueotomía más barítonas y melódicas que la de este tipo.

    Sabina, blanco zaino, por lo falso y traicionero, complexión famélica, escaso de carnes, enjuto de rostro, mirada pesarosa… él, en lugar de tercio de banderillas, realmente preferiría tercio de Mahou.

    Cuando dicen los protaurinos, que son ellos quienes más aman a los animales y al toro, es como si un violador afirma que nadie más que ellos aman tanto a sus víctimas. Ya no cuela esta afirmación, y menos aún que se trata de un arte ni de una fiesta nacional.

    Arte del toreo es un oxímoron, al igual que decir banca ética, bomba inteligente o maestro Sabina. Dicen que es un arte universal, yo más bien diría un arte ochoversal, porque de 197 países que existen, sólo en ocho países del mundo se hacen corridas de toros. Seguramente, 189 países estén equivocados y no tienen ni puta idea. Es más, yo diría que en esos 189 países la gente odia a los animales, odian al toro, y por ese motivo, no hay corridas, para que los toros sufran pastando libremente, sin tener que ser arrastrados a un Coliseum lleno de amantes del toro y les castiguen duramente cual esclavo cuando intenta escapar, que se jodan!!!

    El año pasado, sólo se indultaron 17 toros, pero como dice Sabina, estos van a vivir a cuerpo de rey, no importa las secuelas físicas y psicológicas después de pasar por la plaza. Lo que no sé, es como a este tipo le han indultado en todos los conciertos, porque yo le hubiera cortado la lengua y las cuerdas vocales, porque he escuchado frenadas de tren más armoniosas.

    Sabina no es ejemplo de nada, quizá sí para el ganzúas, el tenazas, el licores, el grilletes, el denarios, el cizalla… y nosotros sí que estamos hasta los cojones de vuestra palabrería taurina, de que os autoconvenzais que sois los grandes amantes de los animales, que busquéis razones para defender vuestras ansias de sangre. Que no Sabina!!! que a nosotros no nos verás en ninguna plaza ni te tocaremos los cojones, pero tú tampoco vas a darnos consejos ni una escala de valores, porque en mi escala estás por debajo de la ameba y el platelminto.

    Y como bien dice D. Jose Antonio Bravo, lo que digas me la sopla, me la bufa, me la refanfinfla, me la trae floja, me resbala… porque para mi eres lo que eres, lo que refleja lo que muestras, el hedor que desprendes. A este tercio te invito yo.

  4. Jorge y José Antonio. ¡Muy bien escrito! A mi me la sopla tanto que no llegaría ni a empezar a redactar sobre este personaje. Sus opiniones tanto frente al genocidio de Gaza como respecto a la “fiesta nacional” (sic) me hacen presentir a un alejado del suelo al que la vida le dará, y le ha dado, insolidario abandonado a los placeres que le resultan un castigo. Un mierdaseca.

  5. No entiendo de qué va este artículo. Una crítica a Sabina pero en base a qué? Son sólo unos párrafos contra él de manera despiadada que no acabo de entender.

    Qué se le achaca a Sabina?

  6. Excelente post y comentarios, en especial la espectacular exposición de Jorge Palazón, con la que coincido palabra por palabra.

  7. Vamos a ver:

    1. No sé si lo de llamarlo madrileño y “de la meseta” va por lo que usted cree que es su origen. Sabina es de Úbeda, Jaén. Por si acaso no lo sabía. Y si realmente lo sabía, le sugiero que aprenda a expresarse mejor, porque no lo ha parecido en absoluto. Por cierto, yo soy del sur, pero me intriga: ¿lo de la meseta y ser madrileño tiene que tener algún tipo de connotación negativa por algo en particular?

    2. Pues sí. Si dos ADULTOS deciden batirse en duelo LIBREMENTE, ni usted, ni yo, ni nadie, debería tener derecho a inmiscuirse en lo que LIBREMENTE hayan decidido. Desde darse machetazos a jugar a la petanca. Efectivamente, si no le gusta, simplemente no acuda y no mire. Aplíquese la misma lógica al consumo de drogas, a la eutanasia, a las prácticas sexuales, etc., etc., etc., todos ellos asuntos privados de otras personas donde la presencia de usted sobra completamente, por desagradable que le pueda parecer el asunto. Porque, repito, es un acuerdo LIBRE el del ejemplo absurdo que ha puesto usted.

    3. El caso de los toros es radicalmente distinto. Y es que parece que no, oiga, pero los toros y los humanos NO son de la misma especie. Por tanto, NO tienen los mismos derechos, y por lo tanto NO es lo mismo que el caso de los machetazos entre adultos. Si usted quiere proponer que los toros tengan los mismos derechos que los seres humanos, entonces va a necesitar usted algo más que una entradilla de un blog, porque a saber entonces cómo regula usted el consumo de animales para alimentación, o para experimentación médica, o para tantos otros usos que supongo que le resultarán personal y caprichosamente a usted más importantes. ¿Ahí ya no tienen derechos o ahí también? ¿Debemos inventarnos sobre la marcha el límite en el que se puede matar a un animal y el límite en el que no? ¿O va a ser usted capaz de aclararlo con precisión?

    4. ¿Qué coño tiene que ver la carrera musical de Sabina con los toros? ¿Tiene algún tipo de conexión sutil lo uno con lo otro o simplemente le ha apetecido soltar la parrafada para demostrar que tiene cultura musical?

    1. Como veo que no ha leído bien el texto, paso a aclararle los puntos:

      1. A Sabina lo llamo “artistilla de provincias”. Las alusiones al “gen de la meseta” y a “los Madriles” no van referidas a él sino al entorno que le rodea, que pese a ser capitalino es provinciano a más no poder. Lamentablemente, Madrid es una ciudad de provincias penosa.
      2. La libertad de los acuerdos hay que cogerla con pinzas. Para que fuéramos realmente libres a la hora de tomar una decisión deberíamos disponer de toda la información posible y a partir de ahí tomar las decisiones oportunas. Y las decisiones sobre convertirse en adicto a las drogas o prostituirse, aun cuando parezcan libres, son tomadas en momentos de la vida en los que no se dispone de toda la información posible sobre sus efectos futuros, o no se es suficientemente consciente del ulterior daño, y por tanto se pierde la noción de total libertad de decisión. Otro tanto para las decisiones tomadas en el calor de las discusiones, como podría ser enfrentarse en un duelo, indigno de una sociedad civilizada, en la que el diálogo debe primar sobre el enfrentamiento.
      3. Estoy de acuerdo con usted en que los toros y las personas no son de la misma especie. Pero de ahí a justificar su tortura con el argumento de que “no tienen los mismos derechos” va mucho camino. Tampoco tienen los mismos derechos los perros y los gatos y no creo que le resulte a usted muy edificante mandar a los niños a apedrearlos y apalearlos para que se diviertan. Hay una gruesa línea entre utilizar animales para consumo (en los que cada vez se utilizan mayores medios para paliar su sufrimiento) y utilizarlos para disfrutar de su tortura. Algunos, con el falso argumento de la tradición, se escudan para mantenerlo. Con el mismo argumento que los que mantienen el sacrificio de cabras y palomas, o la ablación femenina (indolora si se hace con las suficientes garantías quirúrgicas).
      4. La carrera musical de Sabina no tiene que ver nada con los toros. Pero la mediocridad artística de Sabina se demuestra cada vez que abre la boca. s un personajillo trepa y mediocre, un jiennense que vivía acomplejado en su pueblo y tuvo que irse a Madrid a trepar y “vacilar” (qué palabra más añeja). Siempre me ha dado grima, sobre todo por izquierdista de poster del Ché Guevara, pero cada vez que abre la boca me da más grima.

  8. Pues yo estoy muy en la línea de Ismael.

    Sin duda, todas y cada una de las críticas que haces a Sabina se te podrían hacer a ti como escritor. Es triste tener que argumentar una defensa del mundo anti-taurino cayendo tan bajo como aquel al que criticas que te pide que “no toques los cojones”.

    Tu de Valencia (creo que es así), de Barcelona o de donde quiera que seas, te permites el lujo de llamar a Madrid provincia penosa. Te permites el lujo de juzgar a quienes salen de su pueblo o pequeña ciudad para procurarse un futuro mejor en la que sin duda es en España la ciudad de las oportunidades. Si, Madrid, la “provincia penosa”.

    En fin, que en tu escritura, resentida y tan literaria como poéticas son las letras de Sabina, te caricaturizas de la manera más triste.

    Mención a parte a la expresión de “le faltan muchos chutes de caballo”… Sin duda eres un gran conocedor de las distintas corrientes musicales de los 70´s y 80´s.

    1. En primer lugar, ni soy escritor ni pretendo comer de juntar letras. Nunca me las voy a dar de tal, cosa que pasa con cualquiera que rasca una guitarra y hace cuatro rimas ramplonas, que ya se siente “cantautor”.
      Yo no juzgo al que sale de su casa a buscarse la vida. Eso es estupendo, el espíritu pionero ha hecho grande a las ciudades. Pero lo que no soporto es que haya gente que vaya (a las ciudades, a las empresas, a cualquier sitio) a trepar y ser alguien siendo un graciosillo, jugando a ser el quinqui que no es, que retrate realidades que no vive, que vaya de un palo que no es, y que luego, en su halo de divismo, nos indique lo que nos debe gustar o no. La España de Sabinas y Melendis es muy penosa. El “yo hago lo que me sale de la polla porque soy famoso y la plebe se calla” es un designio de despotismo que retrata a los estúpidos, que como dice Julián Hernández, tienen la conciencia tranquila.
      Y sí, Madrid es provinciana. Paseas por sus calles y no ves una ciudad europea. A pesar de 400 años sigue siendo un pueblo manchego que ha crecido mucho, pero un pueblo manchego al fin y al cabo. Es lo que es gracias al resto de la península, pero no sería nada sin el resto de la península. Y eso le da ese halo de provincianismo del que carecen otras ciudades como Barcelona, Lisboa, Santiago de Compostela, Bilbao, Sevilla, Pamplona o Valencia, que eran ciudades antes de que a un rey se le ocurriera poner ahí su Palacio Real, y cuyos habitantes tienen un sentimiento cultural de pertenencia y un bagaje del que los madrileños carecen.

  9. Uy, uyy, uyyy cuanto sabe de música!!! y que viajado y vivido esta usted…, la envidia me corroe. Qué capacidad para mearse (con sacudida y tó) en toda una ciudad, digno de alabanza, eso si que es todo un arte. Qué culpa tendrá Madrid de que Sabina sea como es.
    Firmado; Un provinciano maño riojano al que no le gustan los toros.

  10. Gracias, gracias y millones gracias por este artículo, por defender con uñas y dientes a nuestros hermanos los animales.

  11. Esto es muy fácil al que le guste los toros que valla a verlos y al que no le guste que deje en paz a los demás. Esto es muy fácil, si no fuera por los espectáculos taurinos los toros solo se podrían ver en zoos.

  12. Pues estoy de acuerdo con José Antonio Bravo Mateu, pues desde hace muchos años Sabina está vendiendo humo. Mejor dicho desde sus inicios ….. Pero bueno…. cada uno puede pensar lo que quiera, …..

  13. A GFTHHJ. Los antitaurinos te recomendamos que vuelvas al colegio y saques por fin el graduado escolar. Te explico no se dice” coger” , puesto que es infinitivo, en este caso deberías utilizar coged, que es lo que corresponde al tratarse de imperativo. Por el mismo motivo, no deberías haber utilizado “poneros” sino poneos. Parece que muchos taurinos lo son por incapacidad intelectual. A ver si no tienes que ir a la repesca el próximo septiembre.

  14. A ver Ricardo, las “vallas” es desde donde tú ves los toros… Apúntante al curso de repesca con el otro colega. Ahí tendrías que haber utilizado vayas (del verbo ir)
    El que quiera corridas, que se las pague él mismo. Con dinero público no. Preferimos escuelas, hospitales, mejores universidades, albergues para animales abandonados…
    Es curioso que de dos comentarios taurinos exista tanta similitud en la falta de cultura básica. En fin…

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